
Lesiones y dolores musculares relacionados con el clima frío
¿Realmente duelen los huesos cuando hace frío? ¿Es más probable lesionarme si entreno en clima frío? ¿Cómo afecta a los músculos el frío de invierno? ¿Sólo los adultos mayores sufren dolor articular con el frío o también los jóvenes?
Como muchas personas, quizá tú también tengas dudas como éstas cada que se acerca la temporada invernal. Por eso, en este artículo vamos a desmitificar algunas creencias comunes de la época, así como a ofrecerte algunos consejos de expertos en rehabilitación ortopédica en Ciudad de México para atender posibles dolencias y lesiones.
Lesiones y dolores provocados por el clima frío
Si bien no existe una correlación directa entre la baja de temperaturas y las lesiones, los problemas musculoesqueléticos más frecuentes durante el invierno son:
1. Contracturas
Al sentir frío tendemos a encogernos, y con ello, a contraer involuntariamente los músculos del cuerpo. Esto los hace más propensos a calambres y espasmos que hacen que se vuelvan tensos o rígidos (retracción de las fibras musculares).
Así, las contracturas se producen de manera mecánica como reacción al frío, y las zonas más afectadas por éstas son el cuello y la espalda.



Por ejemplo, si salimos con poco abrigo y durante períodos prolongados, provocaremos que la musculatura soporte malas posiciones por más tiempo, de manera que las contracciones repetidas pueden reactivar la lumbalgia o dolor de espalda intenso y duradero.
Cuando es crónico, este dolor no sólo afecta a la espalda sino que puede extenderse a las piernas, provocando entumecimiento u hormigueo.
2. Dolores articulares
En los días de invierno la presión atmosférica disminuye y provoca que el líquido sinovial de nuestras articulaciones se expanda. Esto puede causar inflamaciones y sensación de pesadez y rigidez en las articulaciones, lo que conlleva molestias dolorosas.
Las bajas temperaturas también hacen que disminuya la irrigación sanguínea de los músculos asociados a las articulaciones, y afectan la elasticidad de ligamentos y tendones. Todo lo anterior puede generar una presión adicional en rodillas, muñecas o tobillos, que se vuelve especialmente dolorosa en personas con patologías asociadas a inflamaciones o lesiones articulares.



Por eso, pacientes con enfermedades como artritis reumatoide, artrosis y fibromialgia son quienes padecen más las molestias del frío. Y por lo mismo es común que, cuando estas personas se mudan a lugares con clima más cálido y seco (es decir, donde la presión atmosférica es más alta), sus síntomas se aligeran o desaparecen.
Así, cuando se piensa en dolor de huesos por el frío, en realidad se trata de dolor articular.
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No obstante, y como apuntó el experto español Miguel Ángel Plasencia a SuMédico.com, a veces puede ocurrir que “la capa que rodea al hueso paraliza el riego” en casos de fracturas o golpes importantes.
3. Síndrome de dolor miofascial
Otra faceta del aumento de la tensión muscular a causa del frío es el agudizamiento de las molestias del síndrome miofascial.



Este trastorno de los músculos provoca un dolor persistente o sensibilidad por contractura que se expande a ciertas partes del cuerpo, esto al hacer presión en ciertos puntos de transmisión (conocidos también como “puntos gatillo”).
El síndrome miofascial suele aparecer después de lesiones repetidas o uso excesivo de un músculo, y su tratamiento incluye: fisioterapia con biorretroalimentación, masajes y estiramientos; medicamentos o inyecciones para aliviar el dolor, así como técnicas de relajación.
Factores de riesgo
Entre otras circunstancias, el riesgo de lesiones en temporada invernal aumenta en situaciones como:
- Cuando el flujo de sangre es demasiado lento. Esto tiene que ver principalmente con los cambios de presión atmosférica durante el invierno.
- Cuando el ambiente es húmedo (o cuando una parte del cuerpo entra en contacto con algo húmedo).
- Cuando la ingesta de alimentos es inadecuada. Aunque es época de cenas y antojos, procura no excederte con la comida.
- Cuando se produce deshidratación o agotamiento.
- Cuando el oxígeno disponible es insuficiente. Por ejemplo, en actividades de senderismo y excursiones en altitud o en el alpinismo.
Medidas para prevenir lesiones y dolores en época de frío
Como vez, los dolores y lesiones de la época invernal responden a la tensión y rigidez de músculos y articulaciones que los hace más propensos a contraerse.
Así, algunos consejos prácticos para disminuir las molestias y prevenir contracturas son:
- Calentamiento previo. Antes de entrenar es necesario calentar, estirar y, si es posible, aplicar cremas de calor en las zonas de molestia.
- Durante la actividad deportiva, llevar ropa de abrigo o que conserve el calor corporal para evitar que los músculos se enfríen, además de usar accesorios que eviten que el viento, el frío o la humedad entren, o el calor se escape.
- Permitir que los músculos se enfríen una vez que termine el entrenamiento.
- Protegerse ante los cambios de temperatura. Vestir varias capas de ropa durante el día y evitar corrientes de aire al salir de casa. Y de ser posible, utilizar calefacción al viajar en un vehículo y en el puesto de trabajo.
- Aplicar compresas calientes o colocar una manta eléctrica en las articulaciones dolorosas. El calor permite relajar los músculos.
- Mantenerse en movimiento. Al ejercitar las articulaciones dolorosas se disminuye la rigidez.
- Mejorar el estado de ánimo. La gente con dolor crónico a menudo se siente ansiosa, deprimida e irritable. Mantener la mente ocupada y el cuerpo activo produce bienestar.
- Estar conscientes de que el dolor por bajas temperaturas es temporal y eventualmente el cuerpo se adapta.
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